martes, 21 de noviembre de 2017

CAMBIOS ICONOGRÁFICOS EN EL GÓTICO (2). LA VIRGEN



Descendimiento. Van der Weyden

Como ya hablábamos en el caso de Cristo, la figura de la Virgen sufre enormes cambios en el mundo gótico, que la quiere reconvertir en la madre (amorosa) de la Humanidad.
Vinculado con el nuevo papel de la mujer que surge de la cultura provenzal, María se convierte en un eslabón fundamental de la historia de la Salvación al convertirse en la intercesora entre los divino y humano (pues ella misma se encuentra en ambos mundos) vinculándose en la psicología colectiva como la madre más cercana que nos puede ayudar en el tránsito.
perfecto ejemplo del nuevo papel de María entre hombres y Cristo

Para ello se retoman nuevas iconografías bizantinas (muchas de ellas reactivadas a través de las Cruzadas)

De la kiriotissa (trono de Dios) románica, nos aparece la madre que juega con el niño, las famosas Vírgenes Blancas o Glycofilusa.
Bermejo

Virgen como madre o como protectora, como intercesora entre los hombres y la divinidad  como vemos en las vírgenes de la misericordia o en su coronación.
                                      



La Virgen con su madre (Santa Ana) y el Niño, todo un símbolo de la familia que se pretende apuntalar.

  

Para saber más de la iconografía mariana
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lunes, 20 de noviembre de 2017

GIOTTO, LA CAPILLA SCROVEGNI


La capilla Scrovegni es, sin lugar a dudas, la obra maestra del gótico europeo.
Giotto la realizó tras sus trabajos en Asís, joven pero ya completamente formado, creando en ella su conjunto mejor conservado.
La pequeña capilla era la iglesia privada de la familia Scrovegni (encabezada por Enrico) que había edificado en la Arena de Padua, utilizando los restos del anfiteatro romano para construir un palacio semicircular actualmente desaparecido.
El origen oscuro de su fortuna (debida a la usura) quiso lavarse por medio de la creación de este recinto.
Su interior consta de un altar (con esculturas de Pissano y las tumbas familiares) y una pequeña nave rectangular cubierta con bóveda de cañón con las tradicionales estrellas sobre fondo azul.

Mientras el testero (Juicio Final) es obra de su taller, el resto de las paredes laterales son fundamentalmente del maestro
Para ejecutarlas (al fresco) utilizó la tradicional estructura de quadri riportati (escenas completas de forma rectangular, como si fuera tapices colgados sobre la pared, separados por cenefas decorativas)

Los temas elegidos son la vida de la Virgen y, en la pared opuesta, la de Cristo.

En estas obras Giotto desarrolló (sin apenas antecedentes, pues entonces no se conocía la pintura romana, descubierta en Pompeya a partir del XVIII) toda una amplísima lista de novedades (muchas de ellas ya ensayadas en Asís).
Descubrió que el cielo era azul y no dorado, haciendo volver a la naturaleza y el paisaje a la pintura tal y como la veían los hombres.

Matanza de los inocentes

Esto lo utilizó como motivo simbólico pero también constructivo, emparejándose sus imaginarios relieves de sus naturalezas con los personajes para crear una composición conjunta


Las telas dejaron de ser un elemento puramente decorativo y comenzaron a llenarse de pliegues de gravedad romana que  convirtieron a las figuras en verdaderos sólidos gracias a la técnica del claroscuro
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Por el contrario, vació las arquitecturas para convertirlas en cajas traslúcidas en donde habitara el espacio.

Sueño de José



Incluso utilizó a los propios personajes y su colocación para reconstruir el espacio

Última Cena

Descubrió la potencia perspectívica de un personaje de espaldas que crea un punto intermedio entre el espectador y el fondo

Lamentación sobre el Cristo muerto

Y dio carta de naturaleza al escorzo, colocando personajes perpendiculares al espacio del cuadro para que se dirigieran directamente al espectador





Detalles Lamentación Cristo Muerto

Investigó en las composiciones y los puntos relevantes de atención, pasando por las simétricas y centralizadas para desembocar en las asimétricas que conducen la mirada hacia el lugar deseado.
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Anunciación
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Presentación en el templo
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Huida a Egipto

Huyó tanto del decorativismo colorista de lo bizantino como de la ondulación sienesa reduciendo el mundo a formas básicas de un dibujo rotundo que eliminaba accidentes para centrarse en los grandes planos de color y volumen.
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El sueño de José

Abandonó la perspectiva jerárquica que daba mayor tamaño a la divinidad para que ésta comparta el mismo espacio y proporciones que el resto de los humanos

Expulsión de los mercaderes del Templo

Imaginó una parte baja en grisalla en donde se representaban los vicios  y las virtudes


Llegó a pintar el cometa Halley, convirtiéndole en la estrella de los Reyes Magos

Pero todo ello no serían más que simples trucos técnicos si no fueran acompañados con otro cambio radical en el plano ideológico.
Pues Giotto cambió el orden e interpretó la historia sagrada desde un punto humano. utilizando los temas tradicionales como excusa para hablar del amor, el miedo, la tristeza (en todos sus posibles grados), la amistad, la soledad, la pureza, el sacrificio...

Pedro en la el Prendimiento de Cristo


Encuentro en la Puerta Dorada
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Lamentación sobre el Cristo muerto

Hizo así mucho más accesible el mensaje religioso al ser interpretado en clave sentimental que se acercaba al mensaje franciscano (aquí lo analizamos), dándole una humanidad concreta a Cristo o a la Virgen que les acercaba a los ojos y corazones de los espectadores.

La matanza de los Inocentes. Detalle.

El propio diseño de la Capilla insistía en ello al acompañar a los ciclos evangélicos un zócalo con los vicios y las virtudes, las potencias que puede desarrollar el hombre para, a través de la religión de los muros largos, llegar al Juicio Final (pies de la nave) y triunfar en su ascenso a la diestra del Padre.


Juicio Universal. Infierno

Con todo lo dicho nacía el humanismo en la pintura como ya lo había hecho en la literatura con Dante, abriendo los futuros caminos de la gran revolución renacentista





GIOTTO. FOTOGALERÍA

domingo, 19 de noviembre de 2017

LA SCUOA DE SAN ROCCO. VENECIA


Junto a San Marcos, el otro patrono de la ciudad será San Rocco, que liberó de peste a la ciudad y en cuyo honor se edificaría la aneja iglesia (ya barroca) que junto a la fachada de la scuola y los ábsides dei Frari componen uno de los campi más bellos de la ciudad.

 La scuola (aquí ya hemos hablado de sus fundaciones y fines) se funda a finales del XV, pero ya a principios de la siguiente centuria ha aumentado tanto (y tiene tal poder económico) que decide rehacer su edificio encargándoselo a Bon, Sante Lombardo y Antonio Scarpagnino.

 El edificio es un complejo de planta irregular con fachadas a dos campi y un canal que resulta un tanto ecléctico.

Destaca su fachada, que sigue la línea marcada por las manieras lombardas presentes en la obra de Caudussi (Scuola de San Marcos) y Lombardo (Santa María del Milagro) que subordinan lo decorativo (y pictórico gracias a su policromía) frente a lo estructural, aunque aunque hay que precisar que en este caso los elementos arquitectónicos (como si se tratara de un plateresco evolucionado a la manera de la fachada de a Universidad de Alcalá de Henares) han ganado en volumen, clasicismo y contundencia (frente a los ejemplos anteriores), eliminando progresivamente lo decorativo, que se va subordinando poco a poco a ellos.

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 Su interior utiliza la forma basilical típica de las scuole (sin naves) comunicadas por una monumental escalera, aunque toda ella ha terminado por quedar oscurecida por la increíble colección de tintorettos que decoran paredes y techos.




sábado, 18 de noviembre de 2017

EL PRÍNCIPE DESVELADO. Sobre Malatesta y su templo malatestino


Una magnífica novela histórica (que realmente no lo parece) sobre Segismundo Malatesta y su Templo Malatestiano en Rímini.
Una asombrosa biografía sobre esta estirpe de condottiere que consiguió (aunque brevemente) ser un destello de gloria en pleno Quattrocento.
Una reflexión sobre el poder, sus ambiciones, excesos y formas esplendorosas tomando como excusa la Italia del Renacimiento.
Realizada a varias voces, el autor, de una poderosísima prosa (pero también con sus matices líricos e introspectivos), consigue la múltiple tarea de novelar la biografía (escasamente conocida) de Sigismundo Malatesta e insertarla, primero, en el contexto de guerras múltiples de los estados italianos del cuatroccientos y, a la vez, en las coordenadas ideológicas que permitieron la eclosión cultural del Humanismo, sin perder nunca de vista a los personajes, hechos de carne y hueso, que son la realidad de una época pero también la metáfora del príncipe, tan fascinante como aborrecible, tan esplendoroso como caduco.
Como un personaje más, nos encontraremos con el nacimiento y desarrollo del famoso templo Malatestiano, ápice de esplendor nacido del propio fango, el de las ambiciones personales, las guerras entre estados, las alianzas cambiantes y las traiciones.

Junto a él conoceremos a Isolda, los humanistas huidos de Constantinopla, Francesco Sforza, Alfonso de Nápoles, los Gonzaga y los Este, el turco, el papa Picolomini o el gran enemigo personal de Sigismundo, Federico de Moltefeltro.

                                                            
Con la novela se fascinarán tanto los amantes de la historia y el arte, como los lectores ávidos de un estilo fluido y poderoso que bebe de las fuentes de García Márquez